Aprender alemán no es tan difícil como crees: 5 mitos derribados
La verdad sobre el idioma de Goethe
El alemán tiene fama de imposible: palabras kilométricas, gramática alienígena, pronunciación dura. Vamos a ver qué hay de cierto y qué es exageración.
Mito 1: "Tiene palabras infinitas"
Cierto que existen palabras compuestas largas como Donaudampfschifffahrtsgesellschaftskapitän. Pero son concatenaciones de palabras pequeñas. Una vez aprendes los componentes, las decodificas al vuelo. No son tan terribles como parecen.
Mito 2: "Los 4 casos son imposibles"
Nominativo, acusativo, dativo, genitivo. Sí, hay 4 casos. Pero el genitivo está prácticamente muerto en el alemán hablado. Y los otros 3 funcionan con patrones claros. Más sencillo que el subjuntivo español, sinceramente.
Mito 3: "La pronunciación es horrorosa"
El alemán es fonético: se lee como se escribe. Solo necesitas aprender unos cuantos sonidos nuevos (la "ch", la "ü", la "r" gutural) y el resto es lectura directa. Mucho más predecible que el inglés.
El alemán es lógico. Esta sola palabra resume por qué muchos hispanohablantes acaban prefiriéndolo al inglés a la larga.
Mito 4: "No sirve para nada fuera de Alemania"
Falso. Más de 100 millones de hablantes en Alemania, Austria, Suiza, Liechtenstein, Luxemburgo y partes de Italia y Bélgica. La economía alemana es la mayor de Europa: las oportunidades laborales son enormes.
Mito 5: "Necesitas vivir en Alemania para aprender"
Hace 20 años quizás. Hoy con apps, podcasts y vídeos hay más recursos en alemán que nunca. Una hora al día durante 6 meses te lleva al A2.
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